Se acuerda perfectamente del nombre del lugar de la Mancha en el que se encuentra, pero el Quijote no da crédito a lo que ve colgado del antaño inmaculado molino. En el lienzo aparece una estrella, un ídolo, ataviado con una rara prenda, una armadura roja de mangas cortas.
- Mira Sancho! Contempla lo que tenemos delante! Desvélame el nombre de este gigante! Para que pueda soltar mi adarga y alzar mi lanza sin caer en el ridículo de no saber a qué monstruo me enfrento!
- Pero monstruo, señor, usted lo ha dicho! - respondió Sancho, con lágrimas en los ojos-. Todo un gigante, un héroe nacional. Se llama Iniesta!
El Quijote calló, sacudiendo luego la cabeza y preguntándose qué otro héroe nacional podría haber en la Mancha que le sustituyera.
- Calla, Sancho! Es un gigante. Y por muy inhiesta que fuera la figura del monstruo, apresúrate y traeme a Rocinante.
- No se entera. Acepte usted, señor, que ya hay otros referentes culturales que a usted lo han sustituido.
Y los tres acabaron enfilando la carretera nacional, de vuelta por donde habían venido, con la reflexión como único destino.
Rafael González García de Cosío
Heilbronn, Alemania
- Mira Sancho! Contempla lo que tenemos delante! Desvélame el nombre de este gigante! Para que pueda soltar mi adarga y alzar mi lanza sin caer en el ridículo de no saber a qué monstruo me enfrento!
- Pero monstruo, señor, usted lo ha dicho! - respondió Sancho, con lágrimas en los ojos-. Todo un gigante, un héroe nacional. Se llama Iniesta!
El Quijote calló, sacudiendo luego la cabeza y preguntándose qué otro héroe nacional podría haber en la Mancha que le sustituyera.
- Calla, Sancho! Es un gigante. Y por muy inhiesta que fuera la figura del monstruo, apresúrate y traeme a Rocinante.
- No se entera. Acepte usted, señor, que ya hay otros referentes culturales que a usted lo han sustituido.
Y los tres acabaron enfilando la carretera nacional, de vuelta por donde habían venido, con la reflexión como único destino.
Rafael González García de Cosío
Heilbronn, Alemania